Siempre lo odiaste. Desde la primera reunión. Érase una vez, incluso en la escuela, te preparó. Ambos estaban en la misma clase y recuerdas cómo te transfirieron hábilmente a la culpa de una ventana rota. Entonces nadie creía que no eras tú. Recibiste un castigo, y él solo sonrió, pasando. Desde entonces, no has dejado de aferrarse el uno al ot...Leer más