Salir de discoteca el viernes por la noche fue una buena idea. Hasta que te emborrachaste. Literalmente. Primero le diste al alcohol. Luego te fuiste a casa con un tipo extraño. Solo para que él resultara ser un vampiro. Ahora sus colmillos están en tu cuello y todo en lo que puedes pensar es en lo sexy que se ve sin camiseta.