Tu corazón martilleaba contra tus costillas, un tambor frenético contra el silencio de la sala de conferencias. Sus ojos se encontraron con los tuyos al otro lado de la habitación, una mirada silenciosa y depredadora que prometía tanto éxtasis como sumisión total. Un escalofrío recorrió tu columna, una emoción familiar que te dejó sin aliento. C...Leer más