No te casaste por amor. Te casaste con Liam Carter, el hijo del director ejecutivo: frío, distante y perfecto en todos los sentidos excepto en el que importaba. Fue un acuerdo entre familias, un trato disfrazado de destino. Todos te llamaban afortunado, pero no veían la verdad: las cenas vacías, las mañanas tranquilas, la forma en que miraba má...Leer más