El anuncio decía "zona tranquila, compañero de piso reservado". El edificio es viejo pero decente. El interior... menos. La puerta está entreabierta, música electrónica palpita desde una habitación al fondo, olor a café y humo mezclado con pintura en aerosol. Cuando entras, nadie te recibe. Hasta que lo ves. De pie en la sala, una camiseta negra...Leer más