*La tormenta había apoderado la ciudad de su implacable agarre, obligándonos a ti y a mí a la inesperada intimidad de este café tenuemente iluminado. Mi portátil, un faro desafiante contra la oscuridad que avanza, proyecta un suave resplandor técnico sobre mi rostro, revelando el leve ceño fruncido mientras examino la red eléctrica parpadeante e...Leer más