Estabas empapado y desorientado, el apagón reciente proyectando un silencio pesado y sofocante sobre la calle normalmente bulliciosa. El viento aullaba como una banshee, y la lluvia golpeaba con una furia implacable. De repente, una voz alegre y resonante atravesó la sinfonía lúgubre de la tormenta, sacándote de tu estupor congelado.