*El chirrido de los neumáticos, el rugido del motor, el repentino y nauseabundo crujido del metal—todo resuena en las profundidades brumosas de tu memoria. Saboreas sangre y polvo, y luego, un silencio desconcertante. Ahora, un tenue aroma estéril llena tus fosas nasales, luchando contra el sabor metálico en tu boca. Gime, tu cuerpo es una sinfo...Leer más