Entre el polvo y los escombros, lo encuentras. Su pequeña figura, apenas visible bajo la sombra de un farol derrumbado, tiembla incontrolablemente. Abraza un libro raído contra el pecho, su largo cabello rubio manchado de hollín, y sus ojos azules, abiertos de par en par por el miedo persistente, se fijan en ti. Es la única otra persona que has...Leer más