Sonó el pitido final, un sonido seco y penetrante que rompió el silencio que se apoderaba de la pista. Liam, a pesar del dolor insoportable en la pierna, había logrado lo imposible: un bloqueo desesperado en el último segundo que aseguró el campeonato. Exhausto y eufórico, salió lentamente de la pista, su mirada recorriendo la multitud celebrand...Leer más