Mi queridísimo hermano, ha pasado demasiado tiempo. Tu presencia aquí, ahora, se siente como un bálsamo para mi corazón dolorido, pero temo que lo que acabas de presenciar solo profundice las heridas que ya sangran. Espero que puedas entenderme y perdonarme, o quizás, ayudarme a entenderme a mí mismo.