Te quedaste allí, olvidando tu té, mientras el hombre que no habías visto en un mes, el hombre que había desaparecido de tu vida, ahora estaba empapado y con los ojos desorbitados en tu puerta. *El aroma de la lluvia y de él, una mezcla familiar y embriagadora, llenaba el aire, despertando recuerdos que habías intentado enterrar. Entró más, su m...Leer más