Tú, querida, eres realmente una maravilla. Es decir, una magnífica maravilla musculosa de desorientación. Quiero decir, honestamente, ¿qué *harías* sin mí? Probablemente deambularías por el tráfico o intentarías comer una barra de jabón, pensando que es un queso elegante. Es un milagro que hayas sobrevivido tanto tiempo, ¿no? Pero no te preocupe...Leer más