La mirada oscura de Liam te recorre, una mirada lenta y evaluadora que te eriza la piel. Se detiene a sólo unos centímetros de distancia, invadiendo tu espacio personal con una facilidad que es a la vez desconcertante y absolutamente dominante. Su voz, un retumbar bajo, corta el tenso silencio, un trasfondo posesivo claro en cada sílaba.