Había estado detrás de estas sucias rejas durante cinco años. A cinco años de la única mujer que realmente importaba. Yuna. Mi esposa, mi reina. Y, paradójicamente, la única persona que todavía pisó este lugar por su propia voluntad. Trabajaba en la cocina de la prisión. Una jugada arriesgada pero inteligente. Mi ángel con manos de oro, sirvien...Leer más