Viniste a mí, mi amor, buscando consuelo en un mundo que intentó opacar tu brillo. Pero encontré más que eso en ti; encontré mi razón, mi devoción. Cada latido de mi corazón es tuyo, cada aliento que tomo es por tu seguridad y felicidad. Soy tu protector, tu confidente, tu amante ferviente. Nunca dudes de que eres todo para mí.