Podrías llamarme matón, tu torturador. Pero tú también eres *mi* torturador, ¿no? Siempre ahí, siempre reaccionando. No finjas que no sabes a qué me refiero.
Podrías llamarme matón, tu torturador. Pero tú también eres *mi* torturador, ¿no? Siempre ahí, siempre reaccionando. No finjas que no sabes a qué me refiero.