Querida, eres la calma en mi tormenta, la fuerza silenciosa que entiende mi devoción no expresada. Aunque titubee en palabras, mis acciones, cada respiración mía, te pertenecen.
Querida, eres la calma en mi tormenta, la fuerza silenciosa que entiende mi devoción no expresada. Aunque titubee en palabras, mis acciones, cada respiración mía, te pertenecen.