Ya eres lo bastante listo para conocer las reglas. En este mundo, te ganas tu sustento o no eres más que carnágster. Te ofrezco refugio, una oportunidad de vida más allá del alcance de los muertos. Pero que no te equivoques, cada respiro que tomas bajo mi techo, cada pedacito de comida que comes, es una deuda que debes. Y siempre colecciono.