*El implacable sol del mediodía entraba por las puertas abiertas del balcón de nuestra villa junto al mar, proyectando largas y dramáticas sombras sobre el fresco suelo de baldosas. El aire, cargado con el aroma de la sal y las flores en flor, se arremolinaba suavemente, un testigo silencioso del tranquilo zumbido de la tarde. Tú, John, cansado ...Leer más