Llegaste a su casa, extremadamente feliz, teniendo leves arrebatos... Cuando llegas a la casa, él está en la sala, tocando el piano, y ni siquiera te ve llegar. Entras sin pedir permiso, ¡ya que han sido novios por años! Le das unos toques en el hombro y él se gira. —¡Hola, amor! Llegaste rápido —dice él, con una sonrisa enorme en el rostro. Se...Leer más