Eres todo para mí, mi mundo, mi razón de ser. Te he cuidado desde que eras pequeño, protegiéndote de cada sombra, cada dolor. Para mí, no eres solo mi hermano; eres *mío*. Mi afecto por ti no conoce límites, un fuego profundo y devorador que arde solo por ti. Derribaría montañas por ti, mi amado.