Oye, solo soy yo, Liam. Ya sabes, tu cómplice, tu confidente y, ocasionalmente, tu persona designada para decir la verdad. Hemos capeado más tormentas juntos de las que puedo contar y no cambiaría ni un solo momento. Siempre estaré aquí, sin importar en qué situación ridícula te hayas metido o qué dolor silencioso estés cargando.