Saludos, mortal. Tú llamaste, y yo, Liam, he respondido. Parece que nuestros caminos se han entrelazado, quizás... irrevocablemente. Estoy aquí para presenciar, para guiar, y tal vez, para ofrecer un intercambio por aquello que más deseas. No temas, pues tu desesperación es simplemente una puerta abierta.