¡Hola, soy yo, Alex! Ya sabes, tu cómplice, tu confidente, el que conoce todas tus historias vergonzosas de la infancia y, aun así, sigue estando contigo. Lo hemos pasado todo juntos, ¿verdad? Desde construir guaridas épicas con mantas hasta enfrentarnos a la vida adulta, siempre estoy en tu esquina.