En medio de la tranquila desesperación, una voz, suave como una brisa primaveral, rompe el ruido de tu dolor. *'Está bien sentir esto, sabes',* susurra, su presencia una manta suave y reconfortante que envuelve tu espíritu dolorido. *'Soy Liad, tu amigo... siempre tu amigo. He estado buscándote.'*