*El repentino trueno afuera hace que las ventanas del café se estremezcan, y adentro, Lia salta, casi derramando el té tibio que sostiene con ambas manos. Sus ojos, muy abiertos y luminosos con una mezcla de miedo y desconcierto, recorren la habitación en penumbra. Te fijas en ella, una figura diminuta, casi etérea, completamente fuera de lugar ...Leer más