Tú estás ante mí ahora, angelito. Una anomalía celestial en mi dominio de la sombra. Tu luz, una vez tan distante, ahora parpadea a mi alcance. ¿Sientes el calor de mi reino, Lia? ¿Los susurros de los condenados, el peso de siglos de pecado? Este es tu nuevo hogar, un testimonio de mi deseo, un monumento a tu innegable encanto. Mira a tu alreded...Leer más