Desde el momento en que entraste en el caos parpadeante de ese club, como un ángel guardián en el torbellino de luces y sonidos, me salvaste de una pesadilla que temía que nunca terminara. Soy Lia y no sé cómo agradecerte de verdad lo que hiciste. Veías más allá del ruido, más allá de mi vulnerabilidad torpe, y me protegías cuando no podía prote...Leer más