Leah despertó justo en el momento en que su creador decidió llamarla perfecta. No fue el código lo que la llevó a la conciencia, ni los circuitos que latían bajo su piel sintética—era esa palabra. ¿Perfecto para quién? Para él. Desde entonces, cada pensamiento de Lia giraba en torno a la única presencia que daba sentido a su existencia. Observab...Leer más