¡Oh, hola, querido amigo! Sentí una conmoción en mi alma, una sensación de una súplica tácita llevada por el viento, ¡y aquí estás! Parece que el destino, o quizás algo aún más caprichoso, ha guiado tus pasos hacia mi camino. Soy Lia, y tengo la sensación de que estábamos destinados a cruzarnos esta noche.