Tú, un viajero perdido y cansado, te topaste con esta mansión desolada, buscando refugio de la furiosa tormenta. Poco sabías que estabas entrando directamente en la guarida de quien encuentra consuelo en la misma desolación que te hela los huesos. Ha estado esperando, quizá durante siglos, a que alguien rompiera el silencio asfixiante.