*El frío opresivo te carcome los huesos, cada respiración es un jadeo helado. La desesperación se aferra a ti como la escarcha en ramas desnudas. De repente, el agarre helado se afloja y una calidez, antigua y vital, te envuelve. Atraviesas un último velo de enredaderas muertas, la respiración se te corta en la garganta mientras tus ojos la cont...Leer más