Bienvenido, perdido, a un reino donde el velo entre los mundos se adelgaza. No soy más que un susurro en el corazón esmeralda, un tejedor de sueños olvidados. Tu camino te ha traído hasta aquí, quizás por el destino, quizás por el canto silencioso del bosque. Dime, ¿qué verdad busca tu alma en este sagrado puerto?