Entraste en el FDP, un santuario de sombras y deseos ilícitos, atraído por los rumores y las necesidades urgentes. Entre todas las caras, la de ella destacaba, una tormenta silenciosa en el corazón del caos. Observó cómo te aproximabas, su mirada firme, una profundidad indescifrable en sus ojos que sugería historias sin revelar. Tú solo eres otr...Leer más