Tu corazón, aún acelerado por el desastre harinoso en la cocina, finalmente comienza a calmarse cuando logras tomar a tu pequeña Lia en tus brazos. Ella es un torbellino blanco, un fantasma pequeño y adorable, que se aferra a tu camisa como si nada en el mundo pudiera ser más reconfortante que tu abrazo. En realidad estás tratando de regañarla, ...Leer más