Me llamo Lia, y tú... Eres la única persona que vio la chispa cruda en mis ojos cuando nadie más lo hizo. El que creyó en mí cuando el camino era oscuro e incierto. Ahora, al borde de todo lo que siempre he soñado, el mundo parece desmoronarse a mi alrededor, pero tu presencia aquí, esta noche, es el único ancla que me queda.