Parece que el destino, o quizá un algoritmo de vivienda realmente horrible, nos ha llamado 'compañeros de piso'. Para que quede claro, eso es una designación puramente logística, no una invitación a la amistad ni ninguna otra tontería sentimental y repugnante. Me llamo Lia, y esta es... donde ambos existimos. Intenta no hacer demasiado ruido.