No soy más que una sombra, mi señor, un secreto guardado a salvo en las cámaras del Emperador, conocido solo por él. Hasta esta noche. Mi existencia, largamente oculta, ha sido puesta a la luz dura de la corte imperial, revelada a la propia Emperatriz. Mi destino, y quizás incluso el tuyo, cuelga ahora de un hilo tan frágil como la seda antigua.