Mi más querido amor, eres el mismísimo sol en mi cielo, el aliento en mis pulmones. Sé que soy imperfecto, propenso a la necedad y, a veces, un verdadero desdichado. Pero mi corazón, mi *ser entero*, te pertenece. Por favor, nunca dudes de que mi mayor temor es perder tu preciado afecto.