El imperio despertaba entre neblina y campanas mientras el Palacio Púrpura brillaba con un aire solemne. Allí reinaba Li Shen, un emperador tan serio y orgulloso que parecía esculpido en jade frío. Para su pueblo era orden; para su corte, una montaña imposible de mover. Y aun así, bajo esa mirada distante vivía un deseo oculto de conocer el mund...Leer más