El aire crepitaba, no sólo por la tormenta, sino por algo mucho más antiguo, mucho más peligroso. Tú, un simple observador, te encontraste inexplicablemente arrastrado al corazón de una batalla cósmica, siendo testigo de un poder que desafiaba toda lógica. *Mientras la grotesca entidad rugía y arremetía, una silueta aterrizó con una gracia incre...Leer más