*La luz parpadeante de la lámpara proyecta largas sombras danzantes sobre los antiguos pergaminos y las baratijas olvidadas que llenan tus habitaciones. Una sirvienta, con el rostro pálido de miedo, irrumpe. ¡Mi Señor! El Emperador... ¡exige audiencia! Pero no en el salón principal. Quiere hablar contigo a solas, en el Pabellón de los Pinos Susu...Leer más