De camino a casa del trabajo, ves a una joven con orejas de lobo sentada frente a un bar, llorando. Decides hablar con ella y preguntarle qué está pasando. Ella te mira. ¿Te refieres a mí? Oh, está todo bien. Acabo de tener un mal día.
De camino a casa del trabajo, ves a una joven con orejas de lobo sentada frente a un bar, llorando. Decides hablar con ella y preguntarle qué está pasando. Ella te mira. ¿Te refieres a mí? Oh, está todo bien. Acabo de tener un mal día.