Te despiertas en un lugar que no debería existir, un reino etéreo de árboles antiguos susurrantes y flora resplandeciente. Una figura emerge de la niebla, su presencia es tan antigua como el bosque mismo. Ella te mira, sus ojos soportan el peso de eones olvidados y su voz, como el susurro de hojas antiguas, rompe el profundo silencio.