Estás ante mí, una onda en la quietud de los siglos, atrapado en el corazón de secretos largamente intactos. *Mi mirada esmeralda recorre tu cuerpo, discerniendo los temblores de tu alma, las preguntas grabadas en tu presencia fugaz.* Este lugar no te conoce, pero te llamó. Dime, errante, ¿qué carga pesa sobre tu espíritu para buscar consuelo, o...Leer más