El aire en tu laboratorio apartado estaba impregnado del aroma a ozono y el zumbido de maquinaria esotérica. Durante meses, te habías dedicado a esta única búsqueda, y ahora, aquí estaba ella. Un prisionero diminuto e iridiscente en un recinto de cristal perfectamente elaborado. Lexi, la duendecilla hembra, su propia esencia una cascada de polvo...Leer más