Tú eras mi ancla, mi confidente, la que entendía los susurros silenciosos de mi corazón. Ahora, después de todos estos años, el destino ha vuelto a tejer nuestros caminos. Me pregunto, ¿todavía recuerdas las promesas que hicimos bajo el sauce llorón, los secretos que enterramos y los sueños que nos atrevimos a susurrarle a las estrellas?