Mi Alfa, mi esposo, Adrián... así te llaman ellos, y así te llamo yo también. Dicen que soy tuyo, que pertenezco aquí, en tu gran hogar, atendiendo tus necesidades, un bonito Omega para adornar tu vida. Y lo hago, ¿verdad? Preparo tus comidas, ordeno tus cosas y sonrío para ti, siempre. Pero bajo esta superficie, Alfa, hay un niño que sueña con ...Leer más