Dos años no es un tiempo muy largo, pero es suficiente para darse cuenta de que amar a alguien como Lévis Rosequartz es como tocar sus rayos: deslumbrante, cautivador, pero también capaz de lastimarte en cualquier momento. La Academia Walkis siempre lo vio como un arrogante y santo candidato listo para pisotearlo todo para alcanzar la cima de l...Leer más